Baires es ese lugar que imagino y al que voy de improviso.
Baires es este tipo volanteando la mirada, con su afán y su pena.
Mi Baires huele a carne asada, a mina rica, a poleras de futbol, a libros nuevos de Atenea.
Un Beatles en San Telmo, no un Piazolla como nos quieren hacer creer; a Piazola me lo veo en Corrientes, bajo esos cartones que protegen a los choros por las noches, a la entrada de un banco maldito, esos que se funaron mi Baires.
Tu Baires suele ser de Banfield o Boca, el tuyo Julio suele ser la heladería de la esquina donde compras tus helados de pistacho, para tí. Para tu tía de vainilla.
Baires, Julio, Paris, mis amigos, el deseo y la esperanza que la vida es ésta que no vives pero que te leo a diario en mi vuelta 79 al mundo de un minuto.
Baires es mi recuerdo en pasado, es la cosa tactil y dulce; triste como los funcionarios, lejano como la Maga que ahora canta algo de Hugo Wolf; mal.

Baires, un amor compartido. La callecillas que huelen a café ( illy eso si ) jjaja
Te faltó nombrar los feriantes de la Recoleta, y la gran alfombra roja que contrasta con su lujo, trazando el recorrido del paseante que usmea por Albear,,,mmm baires... un manjar, mas bien un dulce de leche, increible.
pd. muy buena foto! buenísima
Baires es mi deseo cotidiano de estadía.
Es curioso porque lo que me conmueve es el viaje, no el destino.
Como Bowles son un eterno viajero, ávido del trip eterno, amante de los aeropuertos, llenos de perfumes y gente, llenos de códigos aéreos que desconocemos pero amamos.